El juego bajo fuego

Casino Royale

Omar Valverde

La música a todo volumen, el ambiente era propicio para la diversión y quizá los excesos. Máquinas tragamonedas ofreciendo la ilusión de obtener algunos billetes de más. El personal atentamente seguía las instrucciones de los asistentes. Eran las 15:50 horas del 25 de agosto.

Mientras los presentes se divertían, entraron al Casino Royale, 9 sujetos amenazándolos con incendiar el lugar, algunos lograron salir a tiempo, otros, los más desafortunados, son ahora las víctimas que se suman a las cifras de una guerra que parece no tener fin, de una guerra que cada vez se complica más.

La cifra es grande, 52 muertos y 10 lesionados en lo que las autoridades han llamado el peor atentado contra la sociedad mexicana. La noticia corrió por el mundo a través de Internet y las redes sociales jugaron un papel importante en la difusión de los hechos.

La comunidad internacional y nacional se pronunciaron en contra de estos hechos, el repudio fue generalizado y se anunciaron tres días de luto nacional en memoria de las víctimas. Presidentes de los países más cercanos a México ofrecieron sus condolencias por el trágico suceso.

Sentimientos encontrados se dieron en la sociedad, impotencia, enojo, incredulidad, temor y otras emociones se mezclaron en cada uno de nosotros. La situación se comenzó a tornar irregular, el caos informativo se hizo evidente y las versiones comenzaron a correr, sin importar cuál fuera la verdadera, el resultado era el mismo: un atentado que dejó 52 muertos.

Es inevitable caer en el lugar común de decir que las medidas de las autoridades no son suficientes; señalar que la estrategia del presidente Felipe Calderón no ha funcionado, y este no es un asunto de preferencias partidistas, simplemente de sentido común. Si la estrategia está fallando, ¿porqué no cambiarla?

Pero no, el presidente salió por la noche del jueves a decir que la guerra contra el narcotráfico se intensificará y no se dará tregua a nadie, pero es precisamente esta empecinada actitud la que da permanencia a esta guerra de poderes.

Sin embargo este tema no es sólo el suceso del Casino Royale, el asunto es que son diversos elementos los que se relacionan con estos hechos. El propio Felipe Calderón aseveró el lunes 29 de agosto en una entrevista telefónica con Carlos Loret de Mola, que uno de los principales problemas es la corrupción que impera en los diferentes sectores de la seguridad pública.

En la entrevista, a pesar de las palabras del presidente, en su rostro se notaba preocupación e impotencia, y es que por más discursos que ofrezca, para la sociedad simplemente es incapacidad de resolver un problema que ya se hizo añejo. Para la sociedad, las cifras son las que cuentan la realidad. Calderón afirmó que en algunos estados se ha reducido la violencia, tales como Tijuana y Ciudad Juárez, pero a la luz de los hechos, esto no tiene relevancia pues en lo general, se siguen dando las acciones violentas.

Una vez más el presidente acusó al gobierno norteamericano porque en ese país hay un gran consumo de drogas, que continúa la venta de armas con las que el narcotráfico se beneficia. En resumen, es una espiral que no tiene fin. Cada una de las estrategias implementadas por las autoridades siguen sin dar resultados.

Finalmente muchos personajes públicos se han pronunciado por la aprobación de la Ley de Seguridad Nacional, esa que permitirá una mayor actividad militar dentro de la sociedad civil, esa misma que permitirá la intervención de llamadas telefónicas y quizá hasta correos electrónicos y la unificación de todos los mandos policiacos.

En oposición a esto, el diputado federal Gerardo Fernández Noroña ha promovido sin cansancio y mayoritariamente en las redes sociales, que esta Ley lesionará a la sociedad mexicana, que antes de aprobarse debe haber un debate, que deben estudiarse los pros y contras, pues de ser aprobada muchos integrantes de la sociedad civil se verán afectados por el actuar de los militares, ya que es un atentado contra las garantías individuales.

Es importante que se genere el debate, ya que se deben regular las funciones del ejército y no darle todo el poder. Fernández Noroña asegura que esta medida será más para apoyar al gobierno pues con esto se pretende controlar las manifestaciones civiles, las cuales son símbolo de la libertad de expresión, estemos o no de acuerdo con ellas.

Para el diputado, esto tiene que ver más con la necesidad del gobierno de tener el control absoluto sobre la sociedad, le llama la “teoría del shock” y sería verdaderamente lamentable que esta fuera la realidad.

Son finalmente, los sectores de izquierda quienes se pronuncian por este debate y esperan el apoyo de los ciudadanos. El argumento principal es que si se da ese poder a la milicia, la sociedad quedaría “atrapada entre dos fuegos”, el de las fuerzas castrenses y el del crimen organizado; lo que sería muy riesgoso. Y si antes los mexicanos tenían que protegerse de las organizaciones criminales, ahora también tendrán que hacerlo de las autoridades.

Una cosa es clara: la nación pide justicia y que no se repitan estos actos, pues en una semana se presentaron hechos como el de Casino Royale o unos días antes, cuando los asistentes al estadio Corona se vieron invadido por el temor al escucharse detonaciones de arma de fuego mientras se realizaba un partido.