SIN RINCONES SANOS

México violentado con ultraje a sus arraigos.

“…Y en eso que pierde el balón el Santos, que se descuelgan los Monarcas; le tiran un centro a Sabah, se la baja pa’l Márquez y ¡sooobres!, que se arman los balazos…”. Esto fue lo que escuché a un aficionado expresarse, y al igual que yo, usted dirá: ¿De qué se trata esto?; al menos eso pensamos algunos tras lo suscitado en el estadio Corona, de Torreón, el pasado 20 de Agosto de 2011. Igualmente de impactantes fueron las imágenes trasmitidas por televisión durante el encuentro deportivo en el Territorio Santos Modelo (TSM).

Ahora que, semejante “modelo” se mostró al mundo ante esta situación tan propia, tan nuestra, tan pusilánime y que se experimenta en cada rincón de nuestro país, como resultado de la violencia y la inseguridad que impera ante la lucha contra el crimen organizado.

Corría el minuto 40 del primer tiempo del partido Santos Laguna y Monarcas Morelia, cuando el árbitro central tuvo que detener el cotejo, la razón fue la presencia de disparos de alto calibre a la distancia; la incertidumbre se hizo presente y tanto aficionados como jugadores, cuerpo arbitral y periodistas, en instinto de supervivencia, corrieron a guarecerse de las detonaciones; a ciencia cierta no se evidenciaba qué sucedía dentro del TSM, ante la situación, dichas reacciones fueron inherentes.

Por lapso de 3 minutos se presentó el conflicto, siendo suficientes para la generación de un caos emocional entre la concurrencia, más en aplauso, habría que destacar el comportamiento y la media-organicidad para el resguardo de los asistentes así como su posterior evacuación.

A nivel nacional, las trasmisiones en el canal abierto de Azteca Deportes fueron suspendidas y días después, en las presentaciones de Carolina Rocha y Javier Alatorre, ambos expresaron los motivos del corte de la trasmisión; sustentándose en el acuerdo firmado en marzo pasado entre medios y el gobierno federal, donde se manifiesta el compromiso de la NO ESCENA a sucesos violentos dentro de mentada lucha, y que pudieran resultar mediáticos.

La importancia que tiene para la televisora del Ajusco justificar y nulificar controversias por su decisión de suspender recae en los beneficios de imagen para la misma y sobretodo en la protección de uno de sus productos de renta como lo es el equipo coahuilense.

De manera oficial, la Secretaría de Seguridad Pública (SSP) anunció que lo sucedido derivó de una persecución entre agentes policiacos y presuntos delincuentes, quienes a bordo de tres camionetas y tras negarse a una revisión instalada a las afueras del estadio, abrieron fuego en contra de los elementos federales y municipales ahí establecidos, continuando el recorrido por una validad que circunda el coliseo del TSM.

Por su parte, la Federación Mexicana de Futbol (FMF) se presento el Martes 23 en la Secretaría de Gobernación Federal (SEGOB) para detallar las consecuencias de tan lamentable eventualidad con el titular de la dependencia Francisco Blake; previamente la FMF, dentro de conferencia de prensa y en voces de Alejandro Irarragorri, Presidente del Club Santos Laguna, y Decio de María Serrano, Secretario General de la Federación Mexicana de Futbol, deslindaron a la institución deportiva del club y a sus instalaciones de cualquier responsabilidad por lo acontecido.

Las conclusiones llegaron horas después. Sin mayor contrariedad se determinó una implementación más efectiva que garantice la sana convivencia del público en un encuentro masivo, y principalmente deportivo, en manos de la SSP; no obstante, la ausencia de declaraciones por parte de la presidencia de la república y en especial del ejecutivo nacional Felipe Calderón Hinojosa, mantienen nuevamente en entredicho su estrategia de seguridad nacional y sus consideraciones como mandatario.

A reserva de la población que no gusta de este tipo de entretenimiento, México se caracteriza por ser un país aficionado al deporte del balompié; el flujo de capital que genera este tipo de eventos al país es considerable sólo por debajo del turismo cultural y de la inversión de empresas extranjeras, sin dejar de lado los oscuros y nada orgullosos pilares sustentables de la economía nacional como lo son las remesas, la clandestina piratería y, aunque duela el sarcasmo, el narcotráfico; siendo incluso de gran utilidad histórica para el gobierno mismo la manifestación de masas en un partido de futbol.

Especialistas en psicología y antropología apuntan la alta influencia que este deporte representa para la población mexicana, tanto en su estructura común como en la pasividad con que mantiene a las masas ante una revuelta social en contra de las ineficiencias cometidas por sus gobernantes; es cierto que México representa una república y está sujeta a democracia y civismo, más resulta interesante analizar los abruptos contemporáneos recientes en Egipto, Libia, Siria, y otros más cercanos como en Chile, a consecuencia de alteraciones imprevistas en el arraigo social de una nación.

No se trata de desgarrarse las vestiduras por lo sucedido, tampoco hacer leña del árbol caído; finalmente es una actualidad que existe en nuestra región y de algún modo habrá que hacerle frente; en especial los medios de comunicaciones audiovisuales se han dado a la tarea de subsanar la situación bélica del entorno, sin embargo, no basta con sólo adquirir una postura y un compromiso.

Es evidente que no existe hoy en día un lugar que esté completamente a salvo de esta mezquindad; son tiempos de verdadero análisis y de cambio, no por un partido político o un personaje, sino como sociedad. El que un evento de índole global fuera el marco de la verdadera actualidad mexicana no es otra cosa que una gota más que derrama del vaso de un hartazgo popular, donde los actores políticos principales que se consideran autoridades ya no ven de dónde colgarse para no seguir cayendo al hoyo de sus rezagos e ineficacias.