Enfermedades de la glándula Tiroides

Dra. Elena Ramo (Ced 3672547)

La tiroides es una glándula pequeña en forma de mariposa, localizada justo por debajo de la nuez. Esta glándula controla el metabolismo del organismo, dicho de otro modo, regula la velocidad a la que el organismo utiliza la energía. Esto lo realiza a través de la síntesis de hormonas tiroideas  -principalmente tiroxina (T4), y triyodotironina, (T3)-, que viajan a través del torrente sanguíneo a todas las partes del organismo.

Éstas ordenan a las células la velocidad a la que deben utilizar la energía y sintetizar proteínas. Además, la glándula tiroides también sintetiza calcitonina, una hormona que contribuye a la regulación de los niveles de calcio en sangre inhibiendo la resorción ósea y aumentando la excreción de calcio a través de los riñones.

El organismo dispone de un complejo sistema de regulación en feedback para controlar la cantidad de T4 y T3 en sangre. Cuando las concentraciones de hormonas tiroideas en sangre disminuyen, el hipotálamo (órgano localizado en el cerebro) libera la TRH (hormona liberadora de tirotropina), la cual, a su vez, actúa sobre la hipófisis (una pequeña glándula localizada por debajo del hipotálamo y casi en el centro de la cabeza) provocando la liberación de
tirotropina o TSH (hormona estimulante del tiroides). La TSH estimula el tiroides para que produzca y libere más hormonas tiroideas; cuando el nivel de hormonas tiroideas es alto, la hipófisis se frena, y disminuye la producción  de TSH.

En el interior del tiroides, la mayor parte de la T4 es almacenada unida a una proteína denominada tiroglobulina. Cuando aumentan las necesidades, el tiroides sintetiza más T4 y libera parte de la que tiene almacenada al torrente
circulatorio. Una vez en el torrente sanguíneo, la mayor parte de la T4 se encuentra unida a una proteína llamada globulina fijadora de tiroxina (TBG), y es prácticamente inactiva. La T3 es la principal responsable del control de la
velocidad de las funciones del organismo. Se sintetiza por conversión de T4 en T3, proceso que tiene lugar en el hígado así como en muchos otros tejidos.

Las enfermedades tiroideas básicamente son trastornos que afectan la cantidad de hormonas tiroideas producidas. En algunos casos, la síntesis es insuficiente, conduciendo al hipotiroidismo y a un lento ritmo de las funciones del
organismo, apareciendo síntomas como aumento de peso, sequedad de piel, estreñimiento, intolerancia al frío, inflamación general, pérdida de pelo, fatiga y, en el caso de  las mujeres, períodos menstruales irregulares.

La forma más grave de hipotiroidismo, conocida como mixedema, puede conducir a insuficiencia cardíaca, convulsiones y coma. En los niños, el hipotiroidismo puede provocar un retraso del crecimiento y del desarrollo sexual normal, así como retraso mental. Por esta razón es una de las enfermedades que forma parte de las pruebas de cribado neonatal.

Cuando una alteración del tiroides produce demasiada cantidad de hormonas tiroideas, es un caso de hipertiroidismo, en el que existe una aceleración de todas las funciones del organismo. Como consecuencia, aparecen síntomas tales como aumento de la frecuencia cardíaca, ansiedad, pérdida de peso, dificultad para conciliar el sueño, temblor en las manos, debilidad, y en algunas ocasiones, diarrea. Puede aparecer sequedad,
irritación o hinchazón alrededor de los ojos y, en algunos casos, presencia de una prominencia alrededor de ellos. También puede haber sensibilidad a la luz o alteraciones visuales. Por todo ello es frecuente que la persona no pueda mover los ojos con total normalidad, dando la apariencia de una mirada fija.

Por otra parte, concentraciones elevadas de calcitonina se asocian a dos situaciones muy poco frecuentes: cáncer medular de tiroides y la hiperplasia beningna de células C. Cantidades excesivas de calcitonina también pueden
causar diarrea crónica.

Las enfermedades tiroideas a menudo ocasionan un agrandamiento de la glándula tiroides o un crecimiento de uno o más nódulos (bultos en el tiroides). Cuando el tamaño del tiroides llega a ser tan grande que puede visualizarse un bulto en la garganta, se denomina bocio. Algunas veces, este agrandamiento puede ser doloroso, y dar la sensación de la presencia de un cuerpo extraño en la garganta, llegando a causar dificultades para deglutir.

Miles de personas en México padecen estas enfermedades, la mayoría las  padece la  mujer. Existen muchas causas
para ambos cuadros y desafortunadamente en ocasiones se llega a confundir con otros cuadros clínicos como síndrome de fatiga, fibromialgias y cardiopatías por lo que se requiere el uso de pruebas diagnósticas que  ayuden a determinar mediante la medición de hormonas tiroideas en sangre  así como la toma  de ultrasonido  en cuello y garganta para la detección de tumoraciones que pudiesen estar causando  hipersecreción.

El tratamiento involucra el reajuste del metabolismo corporal hasta un índice normal a base de  hormonas tiroideas
utilizando para el hipotiroidismo levotiroxina y para el hipertiroidismo metimazol ajustadas a dosis  de acuerdo a niveles sanguíneos.

Un problema de la tiroides durante el embarazo sin tratar puede ser peligroso para la madre y el bebé. Para las madres, entre los riesgos se encuentran la preclampsia, un tipo de alta presión arterial en el embarazo. Para los bebés, existe el riesgo de nacimiento prematuro, disminución en las capacidades mentales, problemas con la tiroides y hasta la muerte. Sin embargo, con un tratamiento apropiado, la mayoría de las mujeres con problemas de la tiroides pueden tener bebés sanos.

Los profesionales de salud no someten rutinariamente a las mujeres a una revisión médica para los problemas de la tiroides ni antes del embarazo o temprano en el embarazo. Si usted piensa que tiene un problema de la tiroides – o un historial familiar – pida que su profesional de la salud le realice una prueba. Los problemas de la tiroides son diagnosticados generalmente a través de un análisis de sangre.