Un rojo amanecer

Es un deber sagrado mirar atrás, tener memoria histórica. Recordar la matanza de esos seres que por protestar en silencio fueron acribillados por el mandato de un genocida, apagó las voces del silencio, de ese silencio, como yo lo entiendo que dice más de mil palabras.

Fueron la manifestación por cambiar ideales políticos, de cambiar al mundo de injusticias, por un mundo de equidades y verdades. Hoy todo es distinto, esas voces se acallaron para siempre, hoy las matanzas se viven a diario. Una noticia supera a la del día anterior; hoy ya no hay ideales,sólo tenemos desconcierto, tiempos turbulentos. Y si bien la sociedad busca socavar los principios democráticos, hoy, lo vemos estéril, día a día tenemos cruentos días, rojos amaneceres.

Este es el mundo que le estamos legando a las nuevas generaciones. ¿Quiénes somos, hacia donde vamos? Y como lo nombra Vargas Llosa, hoy se vive una dictadura perfecta.

Nuestra arma, la pluma.