El Elefante blanco del Marinismo

 “La Célula”

Rocío Carrera

Desde la colocación de la primera piedra en julio de 2007 en la región de Oriental, la Célula, mega proyecto del entonces gobernador Mario Marín Torres, pintaba para ser un elefante blanco ya que no existía ninguna inversión afianzada de empresas tanto nacionales como internacionales. La perspectiva de la administración estatal de
ese entonces, aludía que el interés de las empresas vendría con la culminación de la primera etapa.

Este proyecto constaría de tres etapas que en ese entonces se plantearon de la siguiente forma: La primera de ellas fue la construcción de la terminal intermodal de 13.5 hectáreas, el acceso a la vía férrea y la urbanización de la
zona de actividades logísticas, una sección de más de 60 hectáreas para el recinto fiscal, así como los servicios indispensables como agua, telefonía, electricidad y acceso carreteros.

En la segunda etapa, proyectada entre los años 2009 y 2011, se expandiría la terminal intermodal, la urbanización de la zona logística y de servicios. Durante esta etapa el marinismo se despediría del proyecto. Finalmente la tercera etapa estaría a cargo de la nueva administración, esta seria del año 2012 al 2014, en los cuales se plantearía el crecimiento final de la terminal y la urbanización total de la zona. Sin embargo algunos pronósticos señalaron que sería hasta dentro de 20 años que “La Célula” alcanzaría su desarrollo máximo.

La primera etapa se concluyo después de año y medio, el l 14 de febrero de 2009, cuando estaba planeada para un año, teniendo un costo de alrededor de 450 millones de pesos, cuando se estimaba que en esta etapa se invertirían 120 millones de pesos, y consistió en la construcción del boulevard de acceso, la pavimentación de un circuito interior de cinco kilómetros y el recinto fiscal,  para la inauguración de esta primera etapa el ex gobernador Marion Marín eligió un acto austero, estas obras generaron en 2008 más de 500 empleos y una derrama económica de 189 millones de pesos para la región de Oriental.

En esta etapa se anuncio la llegada de la primera empresa llamada Servimsa, una compañía poblana dedicada a
la prestación de servicios de outsourcing en logística, reempaques, almacenaje, kittink y retrabajos para la industria en general, sin embargo esta empresa canceló su llegada escasos meses después, el pretexto, la crisis mundial.

Se esperaba que “La Célula”, provocara un punto de concentración del tránsito para así consolidar el corredor Ciudad de México-Veracruz y alentar el comercio de la zona Sur-Sureste de México.

Entre las cinco rutas comerciales que se planearon serían captadas, se cuentan los corredores Puebla-Progreso,
Puebla-Ciudad Hidalgo, Acapulco-Tuxpan, Acapulco-Veracruz, y Altiplano-Arco Norte.

Para marzo de 2009, Mario Marín propuso el proyecto como sede para construir la nueva refinería de Pemex, sin
embargo admitió que Puebla contaba con la posibilidad de ofrecer otro terreno para albergar esta planta por falta de presupuesto y tiempo. Además de la poca promoción hacia el proyecto, ya que se basó solamente en las importantes vías de comunicación terrestre  tanto de carreteras y ferroviarias, la cercanía con puertos marítimos y con la ciudad de México y el sur sureste, así como en la infraestructura existente de oleoducto y gaseoductos.

Hidalgo y Guanajuato le ganan a “La Célula”

Todas esas expectativas no concretaron por falta de una buena propuesta y  el estado de Hidalgo en  julio de 2010 se proclamó como el gran ganador de la pelea de las inversiones generada por la construcción de puertos secos,  desplazando  al proyecto marinista, ya que éste no contó con la debida promoción.

Y cómo olvidar en septiembre de 2010 cuando el proyecto marinista fue ofrecido a inversionistas alemanes de Volkswagen para atraer la nueva planta de motores de bajas emisiones, se creía que los inversionistas elegirían el estado de Puebla, por contar ya con una armadora en el estado, sin embargo el ejecutivo de la automotriz dijo que “La Célula” no tenía ni la infraestructura suficiente ni la ubicación adecuada para ingresar insumos y sacar la producción. Por lo que  finalmente se instaló en Guanajuato. Otro descalabro.

El fracaso fue inevitable y visible, pues el gobierno federal no lo tomó en cuenta cuando se proyectó la construcción de 10 nuevos corredores intermodales en el país. No olvidemos sumar a todo esto, el factor político.

El fin de un Sexenio

En el crepúsculo de su administración, el exgobernador intentó vender las 900 hectáreas que conforman el nodo
internacional, ya que firmó una carta compromiso con una empresa de origen inglés, rematando los terrenos en un costo de 70% menor a su precio real, estableciendo un costo de 250 millones de pesos, cuando el proyecto tuvo una
inversión superior a los 750 millones de pesos.

El gobernador Rafael Moreno Valle Rosas señaló que no se destinaría dinero bueno a una obra carente de servicios
y de infraestructura; por lo que en una visita al estado de México, ante 500 miembros del Club de Industriales, informó que cedería La Célula (mediante la figura de donación onerosa), a cualquier empresario que estuviera interesado en invertir, ofreciendo beneficios como la entrega de predios dotados, agua potable, drenaje
y electrificación para las firmas interesadas.

Así mismo entablo pláticas con los titulares de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural,
Pesca y Alimentación, y de Economía para que busquen algún uso a la gran explanada, los edificios y las casetas construidas en el páramo de Oriental, menciono que lo ofreció a Sagarpa, a la SCT, ya que hay dinero público
invertido y no se debe desaprovechar. Pero como si de una mansión embrujada se tratase, nadie le hace “ojitos” a la Célula.

Más allá del destino que tendrá esa millonaria inversión, el gobierno poblano debería realizar una verdadera
investigación y mostrar cuentas claras a la sociedad; ya hubo muchas suspicacias con respecto a la administración marinista en cuanto a La Célula, es necesario que quede aclarado y las cuentas transparentadas sobre este asunto.