El gran ausente en el Grito de Independencia.

Dayán Ramírez

Definitivamente aquellos quienes estamos involucrados en el quehacer político de nuestra ciudad habremos notado la ausencia del alcalde de Puebla, Eduardo Rivera Pérez en el CCI Aniversario del “Grito de Independencia”, ¿Qué es lo que se esconden detrás de dicha ausencia?

Mucho se ha mencionado a cerca de las controvertidas diferencias entre la administración estatal y la municipal o, en otras palabras, la división al interior del blanquiazul.

A pesar de que las dirigencias panistas  lo han negado, se han creado dos grupos de poder; por un lado los Morenovallistas
y por otro los Mondragón-Lalo (Yunque). Hay  mucho que pensar al respecto, pues el apoyo que ofreció Rafael Moreno
Valle al ex secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero Arroyo (aunque las malas lenguas digan por ahí que ya hubo ruptura del lazo), ha sido constante.

Y es que estas divisiones están más ligadas a la política que a las actividades meramente administrativas. Con los días estos asuntos se van clarificado, pues el apoyo que ha dado el edil a las aspiraciones presidenciales de Josefina Vázquez Mota como candidata del PAN, han resultado en esta separación. Con todo esto, el proyecto presidencial del gobernador se ve minado.

Tan sólo hay que recordar “el pleito de comadres” entre Elba Esther Gordillo y Josefina Vázquez Mota; pleito que precede al apadrinamiento de la respetable Dirigente del SNTE a nuestro gobernador. En oposición a esto, el presidente municipal y su esposa Liliana Ortíz de Rivera brindaron hospitalidad a la ya mencionada actual legisladora federal con licencia y cabe resaltar que Eduardo Rivera manifiesta este apoyo como “personal” y no de “gobierno”.

Como trasfondo tenemos lo ocurrido en la noche mexicana. En primer plano, Rafael Moreno Valle y la primera dama Martha Erika Alonso, quienes estuvieron dignamente acompañados del Secretario de Trabajo y Previsión Social, Javier Lozano Alarcón;
se deleitaron con el concierto que ofreció la Orquesta Sinfónica de Puebla y el Mariachi Vargas de Tacalitlán.

Mientras tanto, el líder estatal del Partido Acción Nacional, Juan Carlos Mondragón Quintana, hizo una fuerte crítica referente al protocolo realizado en la ceremonia del Grito de Independencia. Afirmó que “No se lo atribuyo al gobernador del estado, creo que fue un error de protocolo de funcionarios de tercer nivel por inexperiencia, espero que se revise y que no vuelva a ocurrir”. Con esta afirmación, nos damos cuenta que el culpable no ha sido identificado y mucho menos castigado.

Tal parece que nuestros políticos buscan desesperadamente la forma de encontrar a los responsables de tan irreverente
situación. La manera en la que se suscitó este acto de buena fe nos remite al análisis crítico y político. Un drama que estamos viviendo los poblanos, ya que los más afectados con la falta de armonía entre los dos gobiernos somos los ciudadanos.

Con muchas necesidades que faltan por cubrir, el mandatario estatal es un político que ha nacido viejo pero al paso que va, podría morir su carrera política bastante joven. Seguramente con el transcurso de los meses, estas diferencias se irán haciendo más notorias. Otro enfrentamiento que ya se dio, fue el referente a las policías estatal y municipal, cuyo caso fue puesto en evidencia por el propio alcalde cuando aseveró que si la delincuencia aumentaba era porque el ejecutivo estatal había reducido a los elementos municipales de seguridad.

Es innegable que estos golpeteos se empiecen a dar, sobre todo en unan carrera política tan anunciada, pero por favor señores gobernantes, sería bueno un poco de discreción en los asuntos internos. ¿Qué más le espera a la ciudadanía con estas divisiones? El tiempo lo dirá.