Rescatando Nuestras Raíces.

TOLTECAS

Dayán Ramírez

Magnificencia, exactitud, organización y dignidad se encuentran perfectamente equilibrados en la cultura tolteca, que deriva del gentilicio náhuatl toltécatl. Esta estirpe buscó siempre lograr el equilibrio entre los planos material e inmaterial. Llenos de ganas por vivir, los toltecas dan origen a una civilización productiva en el campo arquitectónico, escultural, social, político y económico, razón por la que fueron denominados artistas o maestros constructores.

Investigaciones arqueológicas establecen que los toltecas ejercieron su dominio en una gran parte del centro de la república, actualmente comprendida por los estados de Tlaxcala, Hidalgo, Puebla y México. La gran capital de los toltecas fue llamada Tollan-Xicocotitlán, la cual en nuestros días se conoce como Tula, Hidalgo.

Esta cultura tuvo una gran influencia cultural sobre muchas regiones de Mesoamérica, tanto que en nuestros días podemos verlo reflejado en su cerámica, la cual se caracteriza por el color café y rojo de sus vasijas. En el campo arquitectónico innovaron con estructuras en forma de escalinata que ascendían hasta la plataforma superior y su utilidad era la de servir como base para los templos que se podían edificar sobre ella. Y qué decir acerca de sus figuras más representativas, los atlantes, con una altura de 4.60 metros cada uno de ellos, labrados en piedra basáltica. Se dice que alguna vez sostuvieron el techo del templo en donde adoraban a Quetzalcóatl.

La base de su economía fue la agricultura, (maíz, frijol y amaranto principalmente). También se dedicaban a la elaboración de artesanías con materiales como la obsidiana, las cuales intercambiaban con otras culturas, pues el comercio desempeñó una parte fundamental de su desarrollo,  ya que con éste obtenían la materia prima. El amaranto no sólo fue utilizado para evitar las hambrunas, se considera que también formaba parte del tributo y ofrendas de esta civilización hacia sus dioses.

Dentro de las maravillas que comprende esta cultura, nos encontramos con su lengua, el náhuatl, pues ha sido la lengua nativa con mayor número de hablantes, 1 millón 448 mil 936, según datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).  Con todo esto, podemos observar el alcance que ha tenido esta civilización en nuestro entorno.

Cantares mexicanos

Por Tochihuitzin, señor de
Mexicaltzinco (entre 1510-1520)

Kuicatl anyolke

Kuicatl anyolke,

xochitl ankueponke,

antepilwan,

ni zakatimaltzin, in Tochiwitzin,

ompa ye witze xochimecatl.

Eterna vida de poesía.

Cual un canto habéis vivido,

Cual una flor habéis brotado,

Oh príncipes

Yo soy Tochihuitzin que dejé la grama:

¡Aquí
va el sartal de mis flores!