Tápame con tu rebozo Llorona

Juan Carlos Páez Carranza

Lo malinchista alguna vez se nos ha salido por alguna u otra situación, aunque después estemos defendiendo nuestras tradiciones, cultura y hasta equipo de futbol hasta  la muerte. Hablando de muerte hay una que me recuerda todo esto y su relación entre el inframundo y lo malinchista, ella es la Catrina.

Su versión original se muestra en  un grabado en metal autoría del caricaturista José Guadalupe Posada, el nombre original es “La Calavera Garbancera”, y garbancera es la palabra con que se le conocía entonces a las personas que teniendo sangre indígena pretendían ser españoles o franceses, negando su propia raza, herencia y cultura.

Una sátira del pueblo que pretende tener un estilo de vida europeo. El artista Diego Rivera fue quien la dibujó por primera vez vestida en el mural “Sueño de una tarde dominical en la Alameda Central”, donde la calavera aparece como acompañante de su creador: José Guadalupe Posada. Y fue el propio muralista quien la llamó “Catrina” nombre con el que se popularizó posteriormente, convirtiéndola en un personaje popular mexicano.

De acuerdo con nuestro folclore mexicano, La Catrina es mejor conocida como la muerte y puede mostrarse de muchas formas, principalmente en el Día de los Fieles Difuntos, que se celebra cada 2 de noviembre. En estos días, los amantes de estas tradiciones llegan a la burla fina, de una
manera muy sutil, pues saben que seremos sus prisioneros a partir del último momento de nuestra vida, y al esperar este bello momento con música, danza encontramos el sentido de la vida, el aquí y ahora.

A sus 100 años de haber sido creada, sigue siendo un estandarte de las tradiciones mexicanas, sus prendas representan la moda de la época. Las flores, exactamente 13, son amapolas con la capacidad de adormecer al pueblo, 13 cabalístico para los indígenas con trece colores diferentes del maíz Teotihuacán en sus diferentes etapas, las plumas señal de indígenas de rango elevado.