Sueños y otras Quimeras

Chuang Tzu soñó que era una mariposa.
Al despertar ignoro si Tzu había soñado
que era una mariposa o si era una
mariposa y estaba soñando
que era Tzu.
Lao Tse

Hace más de dos mil quinientos años cuando al despertar Lao Tsé, puso en duda el sueño y la realidad, pues latente en la razón del ser es preguntarse hasta dónde se puede extender él mismo y cuáles son los fines de la realidad. Es común preguntarse si existe alguna interpretación, lectura o si acaso anuncian algún devenir, incluso en religiones tan distantes como fue la asiática o la cuna del pensamiento filosófico, los griegos.
Cuando la princesa Andrómeda era secuestrada entre sueños para encomendarle un acertijo que impediría tomar el trono que le pertenecía y hasta que con ayuda de Perseo fue capaz ponerle fin al suplicio. O incluso, el mismo Hesíodo en la Teogonía dibuja el Sueño figurado por Hipnos caminando por el mundo mientras sostenía en brazos al infante Tanatos (Muerte) e iba esparciendo el sueño alrededor del mundo.
Representando la paridad entre la muerte y el sueño; pues el parecido entre ambos es inmenso, algunas culturas de Europa del este como son los Jázaros, quienes acostumbraban atarse el pelo antes de dormir, por miedo a ser atrapados a causa suya, por los cazadores de sueños. En esta cultura el respeto es digno de nombrarse, debido a su mito de los Cazadores de Sueños, el cual consistía en aparentes hombres que flotaban en la lobreguez de los sueños armados con una hoz (semejante al mito centro europeo de la muerte) y cuya única finalidad era atrapar la forma astral del cuerpo, que se separaba durante el sueño.

Así mismo el Serbio Milorad Pacvić señala en su afamada novela Paisaje Pintado con Té, en los primeros mitos de todas las culturas Europeas o Asiáticas, el valor del sueño tiene un significado importante. El continente Africano, no se queda atrás, con la cultura egipcia en la que constantemente los dioses se comunicaban con sus seguidores a través de los sueños.

Por su parte en el continente americano, en la región del norte con los indoamericanos, se acostumbraba tejer arreglos de plumas e hilos de colores; artefactos conocidos como “atrapasueños”, que como el nombre lo señala servía para atrapar los sueños que venían y en él contener las pesadillas. En la parte central o sur, los sueños formaban parte del folklore, como parte de visiones que tenían los sacerdotes vaticinando el futuro, de forma muy similar a los oráculos europeos.

Los mitos y creencias alrededor de los sueños siempre han sido tema de conversación y dan lugar a otro tipo de metáforas. Como en el caso de Shakespeare que se refiere a ellos como un “cuento contado por un loco lleno de ruido y furia y que no significa nada.” O Paulo Coelho cuando dice “La vida es el sueño de un loco que un día se volvió realidad.” La mayor parte de las frases y aforismos aunque carecen de un sentido intrínseco son profundamente metafóricos y dignos de admiración.

O como en El sueño de Cristoph Lichtenberg, en el que narra supuestamente uno de sus propios sueños en el que es llevado a un laboratorio inmenso, únicamente para estudiar una pequeña esfera del tamaño de una canica, después de realizar todo tipo de experimentos físicos y químicos, consigue decepcionantemente resultados típicos y enfadado reclama al que define como el ser superior que lo llevo ahí y a causa de esto es corregido y regañado, pues ignorante al no darse cuenta que lo que había estudiado era el planeta tierra.

Los sueños han dado de qué alimentarse a poetas y escritores en paradojas filosóficas, como la de Ítalo Svevo cuando dice “el sueño no pertenece a quien lo sueña” o Augusto Monterroso con su extremadamente pequeña novela (Y cuando desperté el dinosaurio aun estaba ahí), en la que en pocas palabras abre la incertidumbre de si acaso se refería a un sueño o realmente acababa de despertar, y el cómo o por qué llegó es un misterio con miles de tangentes, convirtiéndolo en una pieza invaluable.

Hablando de piezas, la Pieza única de Pacvić, en la que a causa de la compra y venta de sueños se entrelaza una trama llena de sorpresas y revelaciones. El tema de compra y venta de sueños actualmente se sigue practicando como una forma de adivinación poco fiable y en gran forma azarosa, pues la interpretación o inseminación de un sueño, hasta para el hombre más mistificado es algo improbable. Sin embargo, se práctica con esmero, pues los rincones de los sueños son mares inexplorados, llenos de secreto y maravillas, que a todos asombran y nunca se podrán terminar de resolver.
Una de las partes más misteriosas del sueño es el tiempo en el que se desarrolla, pues aunque algunos son extensos y como una vida misma, otros son breves y sencillos. Aristóteles dice que el tiempo es una sucesión de movimientos, si no hay movimientos, no hay tiempo, por lo tanto en un mundo carente de forma como son los amorfos espacios de los sueños, la atemporalidad no es ningún misterio. Al considerar esta fase del ser, cuera del tiempo y del espacio, se puede llegar a creer en una separación de algo que el mismo Aristóteles señalaba como una paridad; el cuerpo y el alma. Al desfundarse uno del otro, las especulaciones acerca de este fenómeno crecen enormemente.

Actualmente, el sueño es una parte fundamental del psicoanálisis y algunas de sus variantes, las cuales intentan interpretar los problemas de los hombres, basados en los recuerdos reprimidos que sólo se permiten ver cuando la parte consciente de la mente no nos tiene sujetos. La interpretación de los sueños es bastante reconocida, como en el sonado caso del filósofo Sigmund Freud en el que desentraña el misterio de un hombre que sueña que es rodeado por cascadas de agua y es invadido por la ansiedad. A grandes rasgos, por medio del hipnotismo y la interpretación de los sueños descubre el trauma causado por el cruel asesinato de su padre en una cantina, mientras el paciente siendo todavía un niño se oculta debajo de una mesa y ve escurrir a sus lados los ríos de agua, sangre y alcohol. Con esta exitosa interpretación resuelve en cierta forma el misterio.
Los sueños siempre han sido un misterio que sólo la imaginación podría resolver, pues es ésta quien los provoca. Como describe ampliamente Gastón Bachelard en su libro El agua y los sueños. Y siempre serán un misterio. El hogar de los escritores es la lengua y la palabra vive en los sueños.

Alejandro Baca