VICTIMA COLATERAL
Asesinato de Ricardo Guzmán Romero, Alcalde de La Piedad, Michoacán
Staff

Víctima de un tiro sobre el costado derecho a la altura de la región pulmonar, Ricardo Guzmán Romero, alcalde del municipio de La Piedad, Michoacán; fue asesinado la tarde-noche del 2 de Noviembre pasado, en lo que se presume fue un atentado perpetrado por un comando criminal armado que vió en la figura del edil michoacano una razón más para ennegrecer el clima político en el afamado estado de la eterna primavera.

Y como si se tratara de un cuento de terror propio de las tradiciones de inicios de este mes, ante la situación de caos social que se vive en tal estado sureño, precisamente en días previos a la elección de gobernador y presidentes municipales, es el Partido Acción Nacional quien abanderará al hoy occiso así como todo el gremio blanquiazul federal y estatal quienes alzan la voz en reproche de la violación del estado de derecho, más cuando se suscita dentro de un acto proselitista en favor de Luisa María Calderón Hinojosa y Hugo Anaya, candidatos a la gubernatura del estado y a la misma presidencia municipal de tal localidad respectivamente, y por ende al cargo que ostentaba el que fuera hasta el día de ayer titular del municipio.

Sin embargo, no queda duda que el fracaso rotundo de la estrategia federal contra el crimen organizado ha hecho posible que el río sangriento de la llamada “guerra contra la delincuencia” pareciera que cada vez se acercase más a la embestidura presidencial misma; por lo que en reserva de la opinión pública particular, este medio condena no solo la tragedia de Guzmán Romero, sino el total genocidio que se ha vivido en México a lo largo de los últimos 10 años; porque la caída de un presidente municipal hoy no es algo aislado, es un comportamiento adquirido en la política misma de nuestra sociedad, es consecuencia de mal gobierno y administración en generación de empleos, educación y garantías de derechos humanos, siendo particular en los distintos niveles del sector de seguridad pública.

El papel desempañado hasta el día de hoy por Felipe Calderón Hinojosa, en su condición como presidente de la republica es por de más reprobable, inadmisible y carente de sanidad; lo cual exhibe la vulnerabilidad del actual sistema político mexicano y determina el viejo dicho de “no ser profeta en su tierra”, por mucho, tampoco en su país.

Habrá que esperarse el dictamen final sobre el acontecimiento que suma una vida más, deja el panorama político en una incertidumbre tan profunda y que evidencia que no hay mejores días en lo futuro, no hay estabilidad, ni orden; hoy todos corremos riesgo, un riesgo desmedido en categoría y condición; un desnudo social producido por personajes vacios y culpables carentes de autoridad.