Rocío Carrera L.

En una época en la cual los niños se divertían con juguetes hechos a mano y mantenían su inocencia corriendo o jugando en los patios, nació un singular personaje que a pesar de los años sigue siendo recordado por chicos y grandes. Escuchar alguna melodía de este personaje nos remonta a la niñez y una sonrisa se dibuja en el rostro al recordar cómo aprendimos dichas canciones, el recordar que nuestros padres también las cantaban y sobre todo, evocar momentos en los que nada importaba más que jugar y divertirse. ¿Quién no ha escuchado hablar de Francisco José Gabilondo Soler, mejor conocido como “Cri-Crí”; Quién en algún momento de su infancia no cantó alguna de sus canciones? A lo largo de varias generaciones hemos podido disfrutar de las composiciones del grillito cantor.

¿Quién es ese grillo?
Gabilondo Soler nació el 6 de octubre de 1907 en Orizaba, Veracruz. Desde pequeño mostró gran interés por aprender y estudiar, pero no por ir a la escuela. Fue un niño autodidacta y aprendió mucho por sí mismo, no sólo en libros, sino lo que sus oídos le permitían relacionar, el rumor del campo, el murmullo del bosque, voces de mil seres diferentes. De joven practicó la natación y el boxeo, pero ninguna de estas actividades le convenció por lo que las abandonó al poco tiempo. También intentó el toreo, pero le molestaba el hecho de tener que matar al animal, por lo que poco le duró esta afición. Lo que realmente le apasionaba era la astronomía y la música, tanto, que aprendió a tocar la pianola. En 1928 ingresó como voluntario al Observatorio Nacional, sin embargo lo tuvo que abandonar por falta de recursos, pero siempre mantuvo el deseo de conocer el espacio sideral.

Al cumplir 25 años, inició su carrera musical interpretando temas de humor, los cuales eran de su inspiración, así plasmó sus vivencias de la niñez en canciones infantiles. Fue a partir del 15 de octubre de 1934 cuando Gabilondo Soler comenzó a llamarse “Cri- Crí” y su voz se escuchó por primera vez a través de los micrófonos de la XEW cantando sus cuentos musicales en la radio durante casi 27 años. “Cri- Crí”, viene de la palabra “criket” que en francés significa grillo, animal que fue elegido por el músico para ser el protagonista de sus canciones.

Legado musical
El legado musical de Francisco Gabilondo cuenta con una gran variedad de ritmos y sobre todo personajes creados por este compositor, cómo olvidar El Ratón Vaquero, La Patita, La Muñeca Fea, El Chorrito, Di Por qué, Caminito de la Escuela, entre muchas otras que además reflejaban la sociedad de esa época; quién no ha discutido con alguna persona como El comal y la olla; o cómo al decir alguna grosería se ha recibido algún castigo como el que recibía El Negrito Sandía.

Francisco Gabilondo Soler compuso una gran cantidad de piezas musicales, entre los cuentos que escribió “Cri-Crí”, encontramos Un grillito convertido en señor, Los Negocios Imposibles, Cri-Crí Busca un Empleo, Arte de Reír, Soñador en gira, Triste fin de una promoción, entre otros. No cabe duda que recordar es vivir, y hoy, al escuchar alguna de estas melodías, recordamos y vivimos.

El canta-autor obtuvo su “visa permanente” para ingresar al país de los sueños como él se refería a la muerte el 14 de diciembre de 1990 mientras dormía en su casa del Estado de México a las 14:00 horas a causa de una falla cardiaca a los 83 años de edad. Pero dejo una maleta con 216 canciones y kilos de cuentos con las aventuras de su alma musical el “Grillito Cantor, Cri- Crí”.