Tus dulces palabras me embriagaron, le dieron luz de esperanza a mi vida
Me enseñaste a soñar, a tener ilusiones
Anhelante esperaba tus líneas día a día, saber que te importaba
Que era alguien para ti.

Mi corazón sediento de amor, no dudó ni un instante en amarte locamente
Buscaba refugiarme en tu mundo, vivir cada día para ti, conocí la alegría de vivir
Ya no más tristezas, ya no más dolor; sólo tus palabras me daban aliento de seguir viviendo la fantasía de sentirme amada y con la ilusión de esperar
Porque yo sabía que estaban ahí. Me hiciste a ti. . . con tus versos de amor.

Más toda embriaguez un día termina, viene la resaca de la realidad, esos tus silencios
Y tu continuo mutismo me hicieron entender que tus palabras sólo eran mentira
Tu amor y tus sueños no eran para mí. ¿Me buscaste? Quizás por aburrimiento, solamente tú sabes el porqué y. . . por un rato me sentí feliz