Redacción

En la región del Istmo de Tehuantepec, rodeada por cerros otrora poblados por animales de caza, se encuentra una pequeña población de no más de cinco mil habitantes que debe su crecimiento y su ubicación en el mapa, a la planta cementera de La Cruz Azul. Estamos hablando de Lagunas en el estado de Oaxaca.

Lugar escondido en el sur de nuestro país, se abre paso entre su inmensa vegetación abundante en época de lluvia y su clima de calor húmedo. Aquí se construyó la segunda fábrica de cemento de la Cooperativa Cruz Azul en el año de 1942 y toda la vida social en su mayoría, se desprende de la cotidianidad de los trabajadores de esta empresa y sus familias. Zonas deportivas, escuelas, tienda de consumo, bancos, zonas de esparcimiento, auditorios y salones, todo gira alrededor de la cementera.

Sin embargo, esta aparente vida industrial, puede darnos una idea errónea de la vitalidad del lugar.
Cuando llega la época de celebración, sea la que fuere, los pobladores de este rincón de Oaxaca, desempolvan sus trajes y sus vestidos y se transforman en princesas y príncipes coronados por una cultura milenaria como lo es la zapoteca.

Cada 10, 11, 12 y 13 de diciembre se celebra la máxima fiesta en Lagunas, una fiesta dedicada a la Virgen de Guadalupe. Entonces podemos ver durante cuatro días, mujeres enfundadas en su huipil y su falda, maquilladas, con trenzas en el cabello y flores y a los hombres con vistosas guayaberas, pañuelos al cuello y sombreros. El traje regional usado en esta celebración es el de tehuana, el cual es portado por la mujer y es considerado uno de los trajes más elegantes del folclor mexicano.

El primer día se realiza el tradicional paseo del toro por las principales calles de la comunidad, actividad que es acompañada por una banda de música y en la que los habitantes participan lanzando gritos y haciendo burla del animal. Generalmente en estas fiestas se nombra un mayordomo que es quien pone la mayor parte de la comida y la bebida así como de los preparativos para que todo se desarrolle de la mejor manera.

En el segundo día de fiesta, es común que el mayordomo invite a las personas a su casa como una especie de preparación para lo que será el día principal que es el 12. La gente come y bebe invitada por el mayordomo quien generalmente además de prestar su casa, habilita carpas o lonas sobre la calle o algún terreno cercano para que toda la gente tenga un espacio. El paseo del toro, es encabezado por el mayordomo y su familia y sacrificado para dar de comer a los invitados.

Cabe destacar que esta celebración es muy familiar pero también matriarcal en la que si bien, el encabezado suele ser el hombre más adulto de la familia, las mujeres tienen una labor importante ya que preparan desde días antes todos los alimentos típicos tales como el guetabingui, totopos con quesillo, tamalitos de elote y frijol, diversos tipos de mole, charales, pescado y chapulines, entre otras delicias culinarias.

El día de la fiesta mayor en honor a la Guadalupana que es el 12 de diciembre; se celebra no sólo en Oaxaca, sino en todo México y la jornada comienza en la madrugada con las mañanitas a la Virgen en la Iglesia de la comunidad llamada justamente de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en lo alto, frente a la avenida principal de Lagunas, el Boulevard Cruz Azul. Durante el día, aproximadamente a las 10 de la mañana, se celebra una misa coronada con un paseo de los anfitriones hacia su casa acompañados de todos los invitados sin olvidar que la música suena en todo momento.

Llegando a la casa de los anfitriones, se lleva a cabo una comida a la que se unen los encabezados de otras comunidades y la capitana y capitán de cabalgata. Otro momento importante es la llamada “regada de frutas” que llevan a cabo las tehuanas y las madrinas de regalo frente a la Iglesia.

Durante la fiesta principal se lleva a cabo el baile amenizado por un grupo local que toca, además de música actual, los tradicionales sones istmeños y chilenas entre los que se encuentran La Sandunga, Pinotepa Nacional, Tangu Yu, entre otros.

Finalmente el día 13 de diciembre se realiza la “lavada de olla” una forma de referirse a la reunión posterior que se hace con los invitados para degustar de un “recalentado” de la comida del día anterior y convivir después de la fiesta. Invitación que cae como anillo al dedo ya que la resaca de una noche antes, suele ser traicionera.

Así es como Lagunas Oaxaca se convierte de una ciudad industrial en un pueblo mágico durante esta celebración. Este año Vocero El Clarín formó parte de esta fiesta llena de significados y tradiciones históricas propias de nuestra herencia prehispánica como una manera de ayudar a rescatar, compartiendo estas experiencias con nuestros lectores, lo que nos hace mexicanos, y participar de las fiestas de nuestro país en un mundo contemporáneo que si bien ha modificado algunos rituales, mantiene su esencia.

Si quieren conocer este pedazo de tierra oaxaqueña, les recomendamos que sea durante la fiesta del 12 de diciembre y aprovechen para conocer Salina Cruz, Tehuantepec y Juchitán para continuar con la travesía zapoteca. Para conocer un poco más de la música pueden escuchar a Lila Downs quien es actualmente una gran intérprete de la música oaxaqueña en español y en zapoteco.