Lo sublime en la vida es la verdad, que deberían conocer todos aquellos que aspiran a gobernar al país. Cuando se conocen los principios de la dignidad, verdad y respeto, desaparecen en el individuo el tiranizar o engañar a sus congéneres. Es cuando la vida se encadena hacia sentimientos nobles y generosos, dejando atrás en el camino todos los vicios de deshonestidad y mentira.

Prevalece el compromiso consigo mismo del honor, adquiere el hombre inteligencia voluntad y conciencia; y a discernir lo que es el amor y lo es justicia y a conseguir ambas cosas, tanto para él como para sus semejantes.

Librarse del fanatismo intransigente que ocupa la mente de los hombres y que tanto frena el progreso de los pueblos ya que hace aferrarse a ideas extraviadas que impulsan de forma despiadada a cometer horripilantes crímenes y delitos a realizar acciones repugnantes y bochornosas creyendo cumplir fiel y ciegamente.

Es por ello que el hombre debe despojarse de toda soberbia concientizar que se debe al pueblo y para el pueblo dejar atrás la soberbia que obnubila los sentidos y propicia a corromperse con el poder, y es ahora sí cuando:

Se declara a los cuatro vientos su vida Gubernamental de Presidente. Y se obtienen las mejores colaboraciones, desinteresadas y valiosas y brotaran del seno sublime hombres selectos, leales educados en el sacrificio de servir a esta patria a este México que somos todos.

Dicho sea lo anterior no como sueño sino una realidad que unidos, podemos forjar una nueva patria, un legado a ellos, lo mas sagrado… nuestra niñez nuestra juventud.

Medita un poco diariamente en lo que significa la mentira, con los resultados funestos que trae consigo; y cuando termines tu diario análisis, convencida (o) plenamente quedarás en la justa razón que tuvo Jesús el Cristo para calificarla con tanta dureza dándole el epíteto de traidor al que hace uso de ella.