Redacción

Simple y certero. Las redes sociales siguen exponiendo las incompetencias, errores, fallos y mentiras de nuestros políticos. Hoy no le tocó el turno a la señora de la casa, mucho menos a algún distinguido miembro de la prole. En los últimos días de enero, el que se convirtió en tema de sobremesa una vez más, fue el precandidato único a la presidencia por el Revolucionario Institucional, Enrique Peña Nieto.

Y cómo no iba a ser, si quedó al descubierto la calentura e infidelidad de las que fue víctima la hoy difunta ex esposa de Peña Nieto, Monica Pretelini. Resulta que mientras una de las promesas de campaña del priísta es la distribución de apoyos a niños de escasos recursos, Maritza Díaz Hernández, ex pareja sentimental del susodicho, revelaba a través de una red social la paternidad del ex gobernador mexiquense, cuestionando además que si no se hace cargo de su hijo, mucho menos de los hijos de los mexicanos.

El problema no es la paternidad en sí. El problema surge cuando un funcionario público (sobre todo si pretende ocupar el cargo más importante de la república), intenta dar una imagen distinta de la que realmente tiene. En este caso el priísta, dicen los que saben, ya tenía lista su estrategia, la cual consistía en hacer las revelaciones pertinentes del caso para evitar que algún adversario político lo hiciera; de este modo quedaría como un hombre honesto ante la mirada de la sociedad. Y al parecer le ha funcionado, el suceso no dejo de ser más que un tema de relevancia temporal en el ámbito social.

A pocos días de que la noticia se diera a conocer, el tema, aunque es todavía referencia, ha pasado a segundo término. Lo importante es destacar que el tricolor sigue cayendo en las prácticas de siempre, recurriendo a la mentira y al engaño para aparentar que todo está en orden y ese Partido es la mejor opción. Aunado a esto, la televisora que ha impulsado la carrera artística, perdón, política de Peña Nieto, ahora lo presenta como un hombre honesto que acepta y asume sus errores.

Además, de qué forma nos puede sorprender un acto que es reflejado a diario en la programación de Televisa, casos de hijos abandonados, familias desintegradas y separaciones, entre otros, forman ya parte del subconsciente colectivo, por lo que un hombre que no dé todo el apoyo a su prole (dicho esto sin discriminación), no implica un tema de mayor relevancia entre la ciudadanía.

Pasado este suceso mediático, la estrategia ha sido esconder a Peña Nieto, o por lo menos que no se exhiba tanto. De unos días para acá, las actividades del precandidato han sido poco difundidas en los medios. Seguramente las redes sociales son el “coco” de Peña Nieto y de ahora en adelante, será mucho más cuidadoso para evitar ser el blanco de las burlas, tratando de que su descenso en las preferencias electorales sea menos notorio. Pero las redes, seguirán vigilando.

Seguramente en estos momentos Peña Nieto estará haciendo un recuento de todo lo que ha hecho en su vida; buscará también saber si todo eso podría salir a la luz pública y no dudemos en que pronto él mismo se aviente un “yo confieso”, antes de que otros lo usen en su contra.