Angélica Soberanes

Buscando algunas referencias en la WEB al querer encontrar imágenes de la inauguración del estadio de la BUAP, me topé con una que me confundió un poco. Fotografía que llamaba la atención por sus colores bien intensos y la interpretación de la que podía ser objeto. Se trataba de una foto aérea, o tomada al menos desde un punto muy alto, de un estadio deportivo parecido a uno de fútbol que se coronaba con múltiples luces color verde de tal impacto, que parecían cascada cayendo hacia el recinto.
Comenzaron las elucubraciones, intenté pensar si algún evento deportivo de gran magnitud había tenido lugar recientemente en alguna parte del mundo o si algún concierto de talla internacional se llevaba a cabo, sin embargo, sacudiéndome las ideas y literalmente la cabellera, retomé mis cabales no sin antes culparme por haber dudado de mis conocimientos deportivos.
Se trataba del magno evento que presidió el rector de la máxima casa de estudios del estado la BUAP, Enrique Agüera Ibáñez. ¿Cómo no pensé en eso? ¡tonta de mí! Con ganas de tomar algunos instrumentos de tortura inspirada por mi reciente y decepcionante visita al ex Convento de Santa Mónica de la cual hablaremos quizá en otra oportunidad, me dispuse a compartir con los lectores de El Clarín la hermenéutica que se desprende no solo de la inauguración del estadio, sino de las múltiples acciones y decisiones de nuestro rector.
Los datos no siempre nos dicen mucho pero es bueno conocerlos para partir hacia la interpretación. En ese sentido, lo dejo al libre entendimiento de los lectores. El gasto que requirió la construcción del estadio fue de 380 millones de pesos, sí, oyó usted bien. Al evento asistieron además del gobernador del Estado de Puebla, el director de la selección mexicana de fútbol José Manuel “Chepo” de la Torre, para que no quedara duda de que nuestro querido rector se está perfilando a lo grande.
Que si bien al cierre de esta edición, sabemos que Enrique Agüera declinó en su búsqueda por la senaduría, no quiere decir que no le vaya bien al hombre. Su última excentricidad, como yo la llamaría, es haber puesto a su hija a grabar el video oficial de la próxima celebración de los 500 años de la batalla del 5 de mayo e interpretar la canción del mismo. Muchos políticos quisieran tener la producción audiovisual que se desplegó en dicho video, con tomas aéreas, tecnología HD y cambios de vestuario ¿cuál crisis?
En fin, se estrenó la nueva guarida de los lobos y el rebaño se pone a temblar. Si bien dicho recinto quedó abandonado mucho tiempo y era lamentable asistir a un partido, la reflexión que nos merece este acto junto con la inauguración de la Biblioteca Central, como lo hemos dicho siempre en este medio, es el hecho de la incapacidad del gobierno de hacer las cosas bien, tuvo que llegar un personaje como Agüera, políticamente corruptible y entrón en el peor de los sentidos, para que nuestra casa de estudios se reactivara. En la actualidad, nuestro rector se ha ganado el gusto del público en general (que no de las mentes pensantes) y ha logrado lo más difícil de construir en una reputación: publicidad positiva de boca en boca.
Y por si fuera poco, el flamante rector que bien podría ser el Peña Nieto poblano (si fuera más joven y bello), se dio el lujo de regalarse un concierto al que como ovejas guiadas a la guarida del lobo, los mal llamados artistas de “Telerisa” (aclaro que no tengo nada en contra de dicha empresa o de sus mal llamados artistas, pero eso no me impide llamar a las cosas como son), acudieron a desplegar su arte a lado de nada más y nada menos que la nueva promesa poblana Brenda Agüera.
En el caso de la Biblioteca Central las cifras no paran, 110 mil ejemplares están considerados para estar al servicio; en su capacidad máxima, de 3 mil asistentes, así como 13 mil libros electrónicos. De igual forma se habilitará un autobús que traslade a los alumnos al recinto.
En fin, la más grande figura mediática de nuestro estado está que echa tiros, y no lo digo por los rumores de sus supuestas cirugías faciales que resuenan en las cafeterías de boca de las señoras copetonas, sino por la larga lista de obras que emprenderá este año, mientras continua con su impecable imagen en los medios, manteniendo a la sociedad calladita, pues pone en práctica la frase “por lo menos que se diga que se gastó el dinero en algo”
A ver si logra que dejemos de pensar de una vez por todas que se trata de una estrategia para ayudar a RAMOVA a pulir su imagen rumbo a los pinos; es decir, “hacer sus pininos pa’ los pinos.”
La tarea no es fácil, el pretender ser el primer presidente más o menos guapo y de moral dudosa, bien se lo puede llegar a ganar Enrique Peña Nieto, pero ninguna lucha es en vano, seguramente la sociedad poblana que sigue cegada ante el pan y circo que le dan, ayudará a los guapos Enrique Agüera y Moreno Valle a llegar a la presidencia o a cualquier puesto.
Así es como pasó. Dicen por ahí que el fin justifica los medios así que bien podríamos considerar abrir un fondo Pro-Obras de Agüera, para ayudarlo a que siga construyendo y poder decir con conocimiento de causa que el rector obró.