Carlos V. López

Resulta interesante para su servidor la presentación con bombo y platillo del primer informe de gobierno por parte del gobernador del estado, Rafael Moreno Valle Rosas, y no es que sea pretencioso o mal intencionado; tampoco se trata de decir que fue diferente a informes anteriores, ¡vaya!, me atrevería a decir que no dista ni siquiera de Mario Marín Torres en la logística de su organización. Y es que me parece irónico, pues; ¿No fue precisamente Rafael quien se opuso al modo de operación marinista respecto a la misma presentación de informe?. Pero en fin, ese no es asunto en esta redacción.
Significativo y hasta plausible es considerar que nuestro estado no tiene endeudamiento con la federación y que se ha logrado la cobertura universal en salud y blah, blah, blah!!; todo se muestra en una panorámica totalmente sobrestimada. A continuación les presentaré una anécdota, que bien podrá parecerles interesante o no, incluso trivial considerando que ahonda en lo particular.
Durante la última semana de Enero, mientras realizaba una cobertura para esta edición, me encontré a una madre de familia solicitando en la vía pública apoyo para el proceso médico de su hijo menor. Por consideración a ambos y en petición de la madre, los llamaré Sofía y Andrés. Él padece asma, un trastorno no ajeno a la cotidianidad de nuestra sociedad, de hecho se estima que en todo México hay alrededor de 15 millones de personas con este padecimiento y en Puebla unos 6,300 habitantes oficialmente.
Sin embargo, a diferencia de lo que se pudiera pensar de esta historia, Sofía pertenece al llamado sector C de la población, de bajos salarios y que en si es una parte amplia de la totalidad de la misma en Puebla. Andrés recibe “atención” en el Hospital para el Niño Poblano, en esta ciudad capital; y me atrevo a entrecomillar la palabra: atención, puesto que a decir de Sofía, el trato médico ha sido el pertinente y con amabilidad. No obstante y como suele suceder, lo malo se aloja en lo administrativo, en los dirigentes y encargados del buen flujo entre la ciudadanía y los órganos públicos.
A pesar de que el hospital presta servicio a Andrés, los medicamentos que necesita en su tratamiento suelen ser inexistentes en la farmacia de la propia institución, lo cual genera una complicación a Sofía en su adquisición; aunado a esto, el mal trato y discriminación por parte de secretarias y jefes de piso para con el menor y ella, son cosa de todos los días, majaderías que tienen que sortear ya que no hay otra institución pública que pueda brindarle el tratamiento, y es que sus ingresos como obrera no le permiten acceder a un nosocomio o clínica privados.
Es por ello que se encuentra inscrito en el multiafamado Seguro Popular, donde al formar parte de este programa el niño cuenta con la cobertura en servicio para algunos tratamientos incluso menores a los básicos, y a pesar de que Sofía ha solicitado un mayor apoyo por parte del estado para su caso, no ha obtenido respuesta alguna por parte de las oficinas Morenovallistas, nada que le permita esperar una ampliación en tratamientos dentro del programa o siquiera la participación de la secretaría de gobernación estatal a través de una institución médica pertinente y de mejor calidad.
Es detestable pronunciarse como redentores de los males sociales a través de fútiles proyectos, como lo es el paupérrimo Seguro Popular; si bien ya es vergonzosa la propaganda ilusa de Felipe Calderón, con su embestidura presidencial deleznable, en virtud de este plan; es aun más pusilánime que Rafael Moreno Valle se hinche la boca pregonando que a Puebla, en calidad y cobertura en materia de salud, no le falta nada. ¡Vaya, que habla mucho el gobernador!