Angélica Soberanes

En un mundo en el que los medios de comunicación monopólicos de nuestro país tienen el poder de hacernos creer lo que les venga en gana; en un planeta globalizado y transnacional en el que el dinero es poder y vaya que lo puede todo, Televisa se vendió al mejor postor y se ha encargado desde hace varios años, de meternos en la cabeza que Enrique Peña Nieto es la mejor opción para los mexicanos rumbo a la presidencia.
Y usted ¿se creyó el cuento?
Primero lo hizo candidato a gobernador del Estado de México para suceder nada más y nada menos que a Arturo Montiel quien acabaría su mandato con una imagen bastante lastimada. Entonces, Enrique Peña Nieto llamó la atención de todo el país con su famosa estrategia de firmar las promesas de campaña bajo el lema “te lo firmo y te lo cumplo”.
Este es una reflexión acerca de algunos sucesos y apariciones del famoso “Truman Copete” en la cadena televisiva más grande de América Latina: Televisa.
La carrera mediática rumbo al 2012 comenzó durante su campaña para lograr la gubernatura del EDOMEX, haciendo apariciones en programas como “Hoy” y en revistas como “Quién”, medios en los que se resaltaba su trayectoria personal y profesional y en los que continuamente las conductoras o entrevistadoras hacían alusión a su galanura.
Habiendo tomado el cargo de gobernador constitucional del Estado de México en 2005, comenzó a trabajar saturando los canales de televisión abierta de Televisa con comerciales que lo mostraban firmando acuerdos y cumpliendo con obras, compromisos y demás propuestas de campaña. Hasta este momento no era más que un político carismático que encantaba a las mujeres con su sonrisa y que había implementado una estrategia de firma de compromisos que le valió la credibilidad durante mucho tiempo.
Sin embargo en 2007, tras la muerte de su entonces esposa Mónica Pretelini, con la que procreó a dos mujeres y un varón, comenzaron muchas de las sospechas que se agudizaron al hacerse oficial su relación; a prácticamente un año de la muerte de su esposa, con la actriz Angélica Rivera, mejor conocida como “La Gaviota” sobrenombre que se le concedió como resultado de un papel que desempeñó en la telenovela de Televisa “Destilando Amor” que en su momento tuvo mucha audiencia y aceptación del pueblo mexicano.
En esos años, se empezó a poner de moda en todo el mundo que las actrices o comunicadoras se acercaran a figuras políticas para sostener relaciones sentimentales por lo que Angélica estuvo muy ad hoc.
Los rumores acerca de las circunstancias sospechosas de la muerte de su primera esposa Mónica, comenzaron a perseguir la imagen del gobernador Peña Nieto ya que la versión oficial dice que simplemente se le encontró muerta en su propia cama, tal vez de un paro respiratorio o de una sobredosis de alguno de los medicamentos que se dice tomaba para el estrés y la ansiedad. Las mentes más radicales postulaban un complot que sonaba a asesinato para que Enrique pudiera; sin ninguna mancha moral ante el público, formalizar su relación con Angélica Rivera. Solo él sabrá, aunque ya hemos visto que en política se vale hacer de todo.
Durante su desempeño como gobernador fue bastante neutral, no se dio a notar excesivamente y procuró tener un bajo perfil sobre todo en lo que concierne a cosas que mancharan su imagen. El caso de la muerte de la niña Paulette estuvo a punto de debilitarlo, pero salió bien librado gracias a la ayuda de sus amigos empresarios incluyendo a Emilio Azcárraga.
Cuando se casó por la Iglesia con “La Gaviota” dejó de ser el soltero más codiciado de México y en enfrascó en una carrera hacia la presidencia con paso acelerado procurando tiernas apariciones junto al Papa Benedicto XVI, en donde podíamos ver a una Angélica enfundada en negro, sumisa y abnegada que inclinaba el rostro y sonreía, al mismo tiempo que presumía anillo de compromiso que Peña Nieto le entregó en la Basílica de San Pedro.
A pesar de sus excesos y de su falta de preparación, se mantiene con un buen porcentaje de seguidores rumbo a la presidencia de nuestro país que se definirá este año. Entre sus tropiezos más grandes se encuentran su evidente ignorancia y falta de cultura general así como de propiedad para hablar en público, durante su visita a la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, Jalisco en donde no supo nombrar ni un solo libro con su autor de manera correcta lo que seguramente causó un fuerte jalón de orejas a sus asesores.
Sin embargo, este hecho no le restó tantos puntos como el comentario de su hija Paulina quien intentó defenderlo de las acusaciones refiriéndose a los mexicanos como “prole” situación que causó escozor e indignación a propios y extraños incluyendo una justa decepción de muchos de sus más fieles seguidores.
Después vino un tercer tropiezo cuando no supo el precio de la tortilla argumentando “no soy la señora de la casa”, situación que se sumó a la pregunta que le hizo al líder de su partido Pedro Joaquín Coldwell en la que le cuestiona si es candidato o pre-candidato.
Cabe mencionar que todos sus errores son maquillados, disfrazados, compuestos y hasta justificados por varios de los periodistas que usted quizá sigue a diario en su televisión. Una de las defensas más cínicas de las que fue objeto fue la que realizó el periodista Carlos Marín en el programa Tercer Grado que se transmite los miércoles por la noche en el canal 2 de Televisa, en donde lo defiende argumentando que la ignorancia de bibliografía es un mal generalizado en México como diciendo que todos somos igual de brutos que él. Además; agrega, no es escritor, su trabajo es ser político (ja, ja).
En fin, la lista es larga y lo último que conocimos del “copetón” es que le fue infiel a su esposa Mónica procreando dos hijos fuera del matrimonio y que declaró que su mayor defecto es “ser distraído”, estimado lector ¿usted quiere esto como presidente?