Fátima Valdivia

Según las cifras del INEGI, en México, hasta Noviembre de 2011 existían al menos 8 millones de personas analfabetas, uno de los motivos por los cuales en promedio, cada ciudadano lee un libro al año.

Las cifras son en realidad muy desequilibradas, pues mientras hay quien lee unos 10 libros o más al año, está aquel que apenas logra terminar uno; o peor aún, existen los que forman parte de los 8 millones, que viven en zonas rurales, muy alejadas de cualquier clase de civilización, donde por ende no hay acceso a escuelas ni libros.

Dicho dato no es más vergonzoso, gracias también a Profesores de Universidades, que logran que sus Estudiantes lean unos 3 libros por semestre, aunque claro, lo hacen por obligación, y al menos la mitad de los alumnos no terminarán de leer dichos libros.

Por otro lado, los Gobiernos Federal, Estatal y otros organismos, se han preocupado por despertar nuevamente el interés de la Ciudadanía por la lectura. Y es con campañas como “Diviértete Leyendo” que pretenden concientizar a padres de familia a que sus hijos lean.

Podemos ver en escuelas públicas que llevan a cabo un Plan de Lectura de 20 minutos, donde los papás se paran frente al salón de su hijo, y leen un cuento, con el objetivo de generar interés en los niños, para que ellos llegando a casa quieran leer uno por cuenta propia.

También hay Rincones de Lectura, Círculos de Lectura, Cuenta Cuentos en Casas de Cultura, hasta paradas de autobús con libros para entretenerse un rato; todo con el fin que la gente lea más, pues se piensa que quien no abre un libro, es un ignorante, flojo y por demás mediocre e inculto.

Sin embargo el hecho de que alguien no lea ni un libro al año, no significa que no tenga ese hábito arraigado, ya que hay un sinfín de publicaciones tanto impresas como electrónicas que son cada vez más frecuentadas entre la sociedad.

El hábito de la lectura ha cambiado conforme cambia el ritmo de vida principalmente en las Ciudades, siendo alguna de las razones el que las jornadas laborales ya no tienen hora de salida; o a que los empleados se llevan trabajo a casa. Otra razón podría ser el aumento de tráfico en las calles, que alargan el tiempo de camino hacia algún destino. Incluso la crisis económica hace pensar dos veces el gastar 200 pesos en un libro que generalmente sólo se leerá una vez.

Razones como éstas, han generado que la gente guste más de una revista con varios artículos que les pueden llevar 10 minutos leerlos cada uno, y que por supuesto, no requieren la misma concentración para darle continuidad que a una novela, por ejemplo. El periódico es otra opción de lectura rápida que la gente adopta, que es más económica, accesible en cualquier lugar, con notas cortas para informar, o editoriales y columnas que invitan a la reflexión.

Incluso la Web es un nuevo medio para conservar el hábito de la lectura; uno de los miles de ejemplos que hay es la página Libros en Red, que incluye una amplia gama de publicaciones, tanto para comprar como gratis; en versiones para IPads, Tablets, en PDF, y varias otras según la necesidad del visitante. O están las páginas web de periódicos nacionales, sitios de literatura, Wikipedia, entre otros. Páginas que han logrado adaptar a la situación actual varios temas de interés, para mantenerlos al alcance de la gente.

Así que aunque no se lean libros como tal, la gente sigue leyendo de muy diversas forma y con una frecuencia aún considerable. Aunque cabe aclarar que no toda “literatura” es por demás instructiva.

En definitiva los beneficios de leer a García Márquez, no serán los mismos que si se lee una revista como Cosmopolitan, el periódico Record, o las revistas Vaqueras.

La lectura de libros de unas 200 páginas, como Novelas o Ensayos, es benéfica en varios aspectos que ya se han mencionado: Despierta la imaginación al crear mentalmente escenarios y mundos complejos; estimula la concentración; amplía la función cerebral de análisis; ayuda a mejorar la capacidad de mantener continuidad entre varios temas; sensibiliza; genera mayores emociones; relaja, y un gran etcétera.

No hace falta buscar un Ensayo de 500 hojas para hacerse más culto, basta cualquier Novela o cuento para enriquecerse en vocabulario y recrear la mente; basta un buen reportaje en un periódico, o un artículo en Internet; porque mientras se mantenga activa la mente con una buena historia leía, las cifras alarmantes pasarán a segundo plano, y con suerte, mejorarán.