Maestros:
Jorge Chávez Palma/Edith Báez Reyes

Una crisis de incalculables proporciones se trasmite por el territorio nacional, en donde los actores políticos, desde los partidos hasta las camarillas inmersas en pugnas internas con el objetivo de las ganancias y la rentabilidad electoral, en el que destaca un discurso plagado de superficialidades y oportunismo en el ámbito de una sociedad fragmentada, expectante, sumida en una indiferencia preocupante, una apatía que es la mejor garantía para que sobreviva la escoria de este sistema, sustituyendo el debate por el espotismo y la trivia en el discurso.

El mayor reto que tiene el Estado mexicano en esta etapa mundializadora es el de acabar con el divorcio entre los imperativos de justicia social y el crecimiento económico, en otro sentido no construir una democracia vacía, encontrar el vínculo entre democracia y elevación de los niveles de vida.

Lo sustancial ha sido dejado de lado e impera la violencia, la inseguridad y un desorden fenomenal en el país; hay expresiones políticas que tienen como divisa la confrontación permanente y la intolerancia para resolver la litis, lo que contribuye a la vulgarización de la política y el desprestigio de la práctica parlamentaria, han sido algunos años de malas y trágicas noticias, embates agresivos de los mercados financieros, de padecer todo tipo de escándalos, mentiras, campañas de difamación, rumores ante lo cual, la sociedad mexicana en su mayor parte ha dado muestras de madurez cívica y política, con voluntad de mantenerse en el camino de una resistencia plena de dignidad.

El mercado neoliberal coloca a los seres humanos (fuerza de trabajo) como el elemento mas frágil y delicado y, a la naturaleza se le ha puesto en venta al mejor postor como objeto que se puede comprar y vender; la parte humana, su dignidad como persona está totalmente relegada y supeditada, la explotación del hombre por el hombre, la acumulación de la riqueza en manos de unos cuantos a costa de que millones de seres humanos viven en condiciones de extrema pobreza y la naturaleza sufriendo destrucción y devastación de los ecosistemas, sustento de la vida del planeta.

La política, cada vez sin contenido, se ha convertido en una competencia de clowns, de payasos que irrumpen en la escena, interpretándola a través de los medios mas sofisticados de comunicación, siendo la imagen la que se interpone para suplir a los conceptos, suplir la abstracción por la impresión, son los efectos de la televisión, en donde la imagen nos manipula, se suprime el concepto de nuestra memoria, la discusión conceptual languidece por el peso apabullante de la imagen los rostros y la imagen lo llenan todo, silenciosamente el trueque ha ocurrido, las ideas pesan cada vez menos, pierden paulatinamente de sentido, se ha impuesto la video-política.

La política actual ha transitado hasta ahora por el pragmatismo puro en virtud de que la ideología no es el centro de la vida partidaria ni de las relaciones de la organización con el conjunto de la sociedad; la ideología no ha sido el cemento que cohesione a los militantes ni la guía que oriente sus relaciones con la sociedad. Entendiendo que la política no es una lucha entre justos e impíos, es una lucha implacable entre fuerzas disímbolas por el poder del Estado y en esta coyuntura, lo electoral desplaza a lo realmente político, la grilla sustituye la construcción de acuerdos o el planteamiento constructivo de los desacuerdos, se observa el agotamiento de la política

EL MÉXICO QUE ANHELAMOS-La izquierda socialista-comunista, es una corriente política que forma parte integral del pluralismo de México en el siglo XXl a la cual se le quiso diluir e invisibilizar e incluso deslegitimar, arraigada con una propuesta, que debe dialogar con todos con formas de convergencia y construir el amplio frente progresista que el país requiere, aspiramos a ser el motor permanente del cambio, en el entendido de que solo la izquierda socialista puede ofrecer una opción de gobierno en torno a una propuesta democrática perfilando los fundamentos de un nuevo bloque histórico.

Para ello se requiere de la conjunción de ciudadanos animados por una plataforma mínima común y un compromiso ético de gran calado, elaborando la teoría de la democracia en estrecha vinculación a la teoría de la explotación y de la alternativa porque no basta con democratizar al sistema electoral y político, resulta necesario plantar la democracia en el régimen de gobierno, en el Estado y en la sociedad.

Queremos la garantía de que el agua seguirá siendo un derecho humano y no una mercancía.
Queremos mirar a las ciudades con árboles frondosos y áreas verdes sanas; ver a los pueblos sin temor de perder sus tierras por la construcción de presas.

Queremos la garantía de que cuando volvamos a lugares recordados y queridos encontraremos los mimos paisajes y las mismas bellezas, ir a la playa y gozar de las olas y del arrullo del mar sin encontrar a los grandes hoteles o gaseras construidas sobre las ruinas de los manglares, que los gobernantes actuarán obedeciendo.

Queremos la garantía de que aquellos que manejan los dineros de todos no se harán ricos y multimillonarios por desviar los recursos a sus cuentas o a sus familiares. Que el ejército ya no andará por las calles violando los derechos de los civiles y volverá a los cuarteles.

Mirar programas de televisión no violentos sino educativos que nos acerquen a otras personas, que nos muestren otras culturas y en el intercambio aprendamos unos de otros; un sistema educativo que nos ayude a aprender en comunidad y nos impulse a ser sujetos pensantes. Ver a los diversos pueblos y nacionalidades vivir y organizarse según sus concepciones y de la manera que a ellos les plazca con una verdadera autonomía de sus territorios y con la forma de gobierno que quieran.

Un intercambio de bienes, productos y energías no para acumular o lucrar con ellos sino para que cada quien consiga lo que necesita, saber lo que se siente de nuevo ser solidarios unos de otros, vivir sin el temor de ser engañados o ser timados.

Un sistema político que no sea la partidocracia actual, los partidos políticos se llevan grandes cantidades de dinero para fortalecerse como grupos de vividores del erario, sin compromiso para el pueblo. La izquierda revolucionaria marxista advierte sobre la situación terrible en los rubros mas acuciantes del pueblo y se propone mantenerse en la resistencia organizada para estar al lado de los segmentos mas necesitados.